Carlos González, en su charla "alimentación infantil libre de papillas", explica:
“El
niño que coge un guisante y se lo lleva a la boca está aprendiendo.
Aprende a coger con la mano, aprende a llevárselo a la boca, aprende a
notar los diferentes sabores y texturas de los distintos alimentos,
aprende a tomar decisiones, aprende a masticar (aunque no tengan
dientes), aprende a deglutir sólidos y aprende sobre todo que comer es
algo agradable.
En cambio, el niño al que le meten la papilla enorme de triturado de verduras en la boca haciendo el avión o engañándole con el chupete... ese niño que se come una papilla entera, no ha aprendido ni a coger con la mano, ni a llevárselo a la boca, ni a masticar, ni a tragar, ni a tomar decisiones (que se lo van a meter tanto si quiere como si no), ni a deglutir, ni absolutamente a nada. Y encima, como ha tomado una cantidad enorme, estará peor alimentado. Porque esa papilla de verduras no lleva proteínas, no lleva grasas, apenas lleva vitaminas.
En cambio el otro niño que apenas se va a comer un par de guisantes, un trocito de pollo y dos fideos, como después tomará mucha leche, estará mucho mejor alimentado..."
Quisiéramos aclarar que no todos los padres están preparados para darle trozos a sus hijos. Si se ponen ansioso o les asusta que se atoren, es mejor no hacerlo, porque transmite la ansiedad y puede generar miedo a la comida en los niños. En esos casos, es perfectamente posible alimentar a los niños de manera respetuosa con papillas, sin obligarlos a comer cuando muestran signos de no querer más, y sin intentar engañarlos con el avioncito, el chupete, o distrayéndolos con la tele (la tele nunca es buena opción a la hora de comer, porque la idea es que la comida sea un momento de descubrimiento, y necesita todos sus sentidos alerta para conocerla).
En cambio, el niño al que le meten la papilla enorme de triturado de verduras en la boca haciendo el avión o engañándole con el chupete... ese niño que se come una papilla entera, no ha aprendido ni a coger con la mano, ni a llevárselo a la boca, ni a masticar, ni a tragar, ni a tomar decisiones (que se lo van a meter tanto si quiere como si no), ni a deglutir, ni absolutamente a nada. Y encima, como ha tomado una cantidad enorme, estará peor alimentado. Porque esa papilla de verduras no lleva proteínas, no lleva grasas, apenas lleva vitaminas.
En cambio el otro niño que apenas se va a comer un par de guisantes, un trocito de pollo y dos fideos, como después tomará mucha leche, estará mucho mejor alimentado..."
Quisiéramos aclarar que no todos los padres están preparados para darle trozos a sus hijos. Si se ponen ansioso o les asusta que se atoren, es mejor no hacerlo, porque transmite la ansiedad y puede generar miedo a la comida en los niños. En esos casos, es perfectamente posible alimentar a los niños de manera respetuosa con papillas, sin obligarlos a comer cuando muestran signos de no querer más, y sin intentar engañarlos con el avioncito, el chupete, o distrayéndolos con la tele (la tele nunca es buena opción a la hora de comer, porque la idea es que la comida sea un momento de descubrimiento, y necesita todos sus sentidos alerta para conocerla).
Los niños que comen papilla pueden
estar perfectamente nutridos si se les ofrece la leche ANTES de comer el
primer año, recordando que la alimentación complementaria "complementa"
la lactancia, y que hasta el año NADA los nutre mejor que la leche (sea
leche materna o de fórmula). Antes del año, la comida se les da para
que la vayan conociendo, para que aprendan de a poco a comer, pero no
con fines nutritivos, y ellos podrán aprovechar de mejor manera la
experiencia si no están con la ansiedad que les provoca el hambre.
También pueden aprender a diferenciar sabores si no les mezclamos todos
los ingredientes en la papilla sino que los molemos por separado. De
esta forma el niño va aprendiendo qué le gusta y qué no, y su paladar se
acostumbra a distintos sabores (algo que nos hará la vida bastante más
fácil cuando cerca de los 2 años empiecen a rechazar sabores
desconocidos).
Se les puede estimular, en parte, la motricidad
con papillas si le pasas una cuchara para que intente comer por si mismo
(al principio probablamente no logrará achuntarle a la boca y por eso
es buena idea que tú también tengas una cuchara para que coma algo).
Y
se les puede (y debería) dar de comer a la misma hora que los adultos
(una cucharada para ti, una para mi...) para que participen del acto
social de comer.
Si no te atreves con el baby led weaning (BLW), puedes hacer de la comida en papillas una buena experiencia.
Para leer más sobre BLW pueden leer ESTA nota
Para leer más sobre BLW pueden leer ESTA nota
No hay comentarios.:
Publicar un comentario